Hace unos días colgué en el Twitter una foto que le había hecho a un pequeño gato que vive en el parque del río por estos lares. No la ha visto nadie. Ya lo sé.
Durante mis caminatas, yo solía encontrármelo de vez en cuando frente al albergue de peregrinos que siguen la Ruta de la Plata. La gente le dejaba comida sobre bolsas de plástico y en pequeños botes. Hoy me lo encontré muerto. Le habían vaciado los ojos y llenado su pequeño hocico con tierra. Todo el mundo pensará que soy imbécil porque me eché a llorar allí mismo y luego ya no sabía por dónde iba. Sentí una pena tan grande... una rabia enorme.
Yo no entiendo nada. Mierda de mundo.
Gentuza de mierda la que hace eso.
Sí, también está la gente que le llevaba comida pero fueron los otros quienes se salieron con la suya. Como siempre.
Esta es la foto. No es buena. Pero era una criatura preciosa.
Terrible historia.Las tragedias anónimas y, aparentemente, sin demasiada importancia,son muchas veces las que más me conmueven. La gente que maltrata a los animales es repugnante.
ResponderEliminarAsu ... la verdad que a veces no entiendo la maldad de mucha gente. En vez de ver el amor para la solución de sus problemas, prefieren el camino fácil de la maldad.
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